Hacía muchos años que no tenía esa sensación de antes, de cuando con los primeros calores llegaba junio y se escapaba el curso, y con él los compañeros, los profesores, los libros, tu mesa, tu rutina... El año pasado también tuve que estar fuera todo el mes de septiembre por otras obligaciones, también hubo un hasta pronto en agosto, pero este año ha sido diferente. Hasta momentos antes de comenzar la sesión, hasta dos minutos antes no sabía si era esta la última o la penúltima... aunque siempre es mejor pensar que lo último no existe, sino que siempre es lo penúltimo. Los sentidos se te acentúan entonces, y aunque para mí no ha existido ninguna sesión que fuera "otra más", en esta ocasión ha sido al menos "especial". La inyección de fuerza, ánimo, voz sin micrófono y dopping casero con denominación de origen Villarrobledo se me suministra "vía visual" con la imagen de esas toallas ya colgadas de los manillares: se apagan las luces... y se enciende otra dimensión donde yo imagino que cada uno se mete y abandona lo que hay tras esos estores grises.
La chica que mira al chico a su derecha. El chico que sigue concentrado, con los ojos entreabiertos. No los cierra. La chica intenta imitarlo para hacerlo reir: sin resultado. Rocío que vuelve la cabeza buscando complicidad con su amiga. Ella sonríe y canta al menos dos temas de la sesión. Tres al menos canta Rocío mientras pedalea fuerte (está en la carretera, subiendo ese puerto interminable, está segura de ello). Sonríe al primer acorde reconocido de esa canción que no esperaba. Belén en su burbuja, ojos cerrados y sufrimiento generoso. Juan Ramón sale, pero vuelve, y cambia de bicicleta: lo tengo a un metro. El escenario ha cambiado. A mi derecha José Luis que puso la resistencia de mi bici a tope para hacer más difícil mi primera pedalada: le echa la culpa a Ana, sin éxito. Lo pillaré algún día. Jose está hoy al lado de Belén: un par de comentarios intentando infiltrarse en su burbuja: imposible sacar más que una sonrisa de cortesía, así que escoge el pedaleo en estado puro: sudor, sudor, sudor. Rectificaciones al grito de "los codos siempre dentro", y alguno piensa "me dice a mí, seguro..." Sonrisa leve justo frente a mí, al pedalear "muy, muy delante, con cuidado". En la intimidad o intento de lejanía que proporcionan las últimas filas también se sufre: pedaleo con resistencia, esfuerzo general y mirada al perfil... ya no queda nada. Dos caras que no recuerdo haber visto: me pregunto si vienen por primera vez. Tal vez sea falta de memoria por mi parte. Nessun dorma, nessun dorma: gracias por ser y estar, a todos. Hasta pronto.
Gracias a ti por tu esfuerzo y dedicación, este blog demuestra parte de ello.
ResponderEliminarTenemos la suerte de compartir emociones, sensaciones, gestos fríos o de complicidad, sonrisas, sufrimiento, adrenalina, miradas,... dentro de una sala pequeña, en la que durante unos instantes nada más existe fuera. Para mí es una grandisima desconexión del resto del mundo y lo comparto con todos los que estamos alli dentro.
Vamos que lo que quiero decir con todo esto, es que me siento super afortunada de formar parte de esta pequeña "familia".
Cuando nos queramos dar cuenta ya estamos en Octubre dando guerra de nuevo!!
Un abrazo muy grande y disfruta mucho tus vacaciones bien merecidas!!