José Manuel es mi amigo, y digo "es" porque sigue estando aunque se me ha ido. Ayer, sin avisar, sin explicar por qué, alguien decidió que ya no íbamos a volverlo a ver: la puta carretera. Nos veíamos todas las mañanas, gastaba toda su paciencia con cargo a mi impertinencia, me cuidaba como si le importase lo que me ocurriera, así que llegó un momento en que se convirtió en cómplice de todo lo que me pasaba: alegrías, tristezas, sorpresas, tonterías sin fín... Jose no era un deportista, también fumaba, aunque mañana también iba a dejarlo... no tenía mucha idea de qué narices era el spinning, ni el ciclo indoor, ni nada que suene parecido, así que para exagerar su poco conocimiento deportivo, decidió llamarlo "espicnic". Todos los martes, a las tres menos algo, confirmaba conmigo: "hoy tienes espicnic, no?". Sí, hoy tengo "espicnic"... y con un "ale, que se te de bien", se despachaba hasta el miércoles.
Hoy tuve "espicnic", otro martes más, pero Jose ya no estaba, o tal vez vino a visitarme y se subió a una de esas bicis que quedaron vacías frente a mí , tal vez hoy pedaleé con su presencia desde el cielo, y con un pulmón menos, y con medio corazón, y con una cicatriz de esas que suturan, muy poco a poco, con el tiempo, pero que quedan ahí, plantadas, y que te duelen al mirarlas... Se me va a hacer complicado pasar las mañanas sin verte amigo, así que, si por casualidad la tecnología ha subido también al cielo, si lees esto, llora de alegría igual que lloro yo de tristeza, porque el mundo te echará de menos, amigo mío...

.jpg)
