En cualquier manual de monitor deportivo podemos leer las diversas
motivaciones que empujan a cualquiera de nosotros a emprender una rutina de
ejercicio físico, qué nos lleva a cada uno a salir de casa aunque llueva o haga
frío y citarnos periódicamente en un centro deportivo... nos hablan de que es
importante conocer a la gente con quienes compartimos esa hora o dos horas cada
tarde, nos cuentan que hay gente que necesita el ejercicio físico como una
medicina para sentirse bien, los hay quienes acuden por pura prescripción
médica, y quienes lo precisan para romper con la rutina diaria, o para sacar de
la cabeza aquello que sin quererlo, se nos ha metido. También quienes vienen
porque ya han hecho su propia "familia paralela" con todos los demás
que allí nos encontramos... y quienes aglutinan todo lo anterior. Sé que
es difícil, pero mi intención es que cada sesión, o la mayoría de ellas,
pueda serviros además de para "moveros y sudar", para conjugar
el clásico "mens sana in corpore sano"; para que cuando necesitéis un
lugar donde aislaros de "todo lo demás", un lugar donde podáis cerrar
los ojos, escuchar, pedalear, olvidar, encontraros, descubrir que el interior y
el exterior de cada uno se necesitan...
La sesión de este nuevo martes está pensada para saborearla sin prisa: no vale mirar el reloj, ni al comienzo ni al final; no es el día para hacer ciclo indoor si tienes algo urgente que hacer tras el ciclo indoor del martes, no hay estrés para este martes por la tarde: intensidad-música-cuerpo-mente... y el quinto elemento para este martes, para redondear esta especie de batido de frutas: las sensaciones.
Entramos a la sala de ciclo con un ánimo, con unas expectativas, con un humor (bueno o malo), y lo plasmamos en nuestro pedaleo, en nuestro particular desarrollo de la sesión, y así suele ser siempre. A no ser que, como quiero que ocurra este martes, suceda lo contrario: dejamos intervenir a ese quinto elemento una vez que hemos puesto la intensidad, la música, el cuerpo y la mente, nos metemos dentro de todo ello, de nuevo nos olvidamos de que tenemos otras bicicletas alrededor y... todo ese combinado afecta a tu ánimo. Después de ese recorrido, nos miraremos a las caras y comprobaremos el resultado.
Se trata de una etapa de montaña, creo que la etapa de montaña por excelencia de todas las que hemos diseñado hasta el momento: la etapa reina de la Vuelta a Suiza 2012, con seis picos muy altos, tan sólo dos sprints de un minuto exacto cada uno de ellos, mucho entrenamiento muscular, mucha intensidad, bastante música, cuerpo fuerte, mente sana: sensaciones en proceso de fabricación... Os espero...

QUE BONITO COMPAÑERO
ResponderEliminarNo tiene precio pasar pedaleando una hora y veinte minutos, metidos todos en la burbuja en que se convierte la sala de ciclo y, al final de todo, cuando has llegado a la meta, levantar la cara entre un manillar, una toalla y una petaca de micro y encontrar sonrisas. Estas sensaciones son las que no quieres que se vayan de tu mente en toda tu vida. No tiene precio...
ResponderEliminar